Está una madre y su niño en una piscina cutre, y el niño, con la boca llena de agua, grita:
-¡Me ahogo!
Y la madre, un poco sorda y mirando por un momento al señor de al lado, le contesta:
-Hijo, ya sé que el señor de al lado es feo y que a esta mierda de piscina le falta agua, pero no es para insultarle, ¡ni mucho menos obligarle a mear!